martes, 27 de noviembre de 2007

Ideas absurdas sobre la paz mundial.

Este post es una coña. Una coña en plenitud, en sus dos acepciones: guasa, burla disimulada (1) y una cosa molesta (2). Siempre según la R.A.E.

Sin embargo, tal vez haya quien crea que no lo es.

Ayer discutía, perdón dialogaba, con un compañero de trabajo sobre la paz mundial; o lo que políticamente se denomina terrorismo internacional. Éste, firme defensor de la ley y el orden, decía vivir amenazado por países como Corea del Norte o Irán, más aún por sus máximos dirigentes Kim Jong y Mahmud Ahmadineyad, que no son sino dos dictadores nucleares y peligrosos, en su opinión.
Lo complicado del asunto era negar la evidencia; pero como dos no discuten si uno no quiere quise tomarle un poco el pelo, del mucho que aún le queda, sin duda también por la envidia que me provocaba que desempeñando ambos el mismo trabajo, él con dos lustros más de experiencia y vida, tuviese la mitad de canas. Así que me erigí en abogado defensor no tanto de los personajes en cuestión como del miedo real de los ciudadanos y residentes en dichos países, y otros muchos, que para tanto fue dando la controversia que por coloquiable, extensa e incalificable omito.

La base de mi alegato, así en plan perito de la defensa, fue recurrir al empirismo: “lo único demostrable es que, al menos durante los últimos 35 años (que pocos más llevo vividos), quienes más civiles y militares extranjeros, así como conciudadanos han asesinado, han sido los Estados Unidos de América; basándome en ese dato afirmo que quien más peligro supone para la paz mundial, actualmente, es George W. Bush".

Y me quedé tan pancho. Él me preguntó si hablaba en serio o era una coña, a ver si al final Bush tenía también la culpa de “lo de las Torres Gemelas”.

Se me pasaron entonces por la cabeza ideas raras como que la representante de la principal asociación de víctimas del 11-S resultó ser una impostora, que no se ha juzgado ni detenido –excepción de un loco- a ningún coautor (intelectual o no), que los USA si de algo saben es de daños colaterales –ningún ejército ha asesinado a tantos conciudadanos como el yanki, que el dolor de las víctimas en la zona cero se había convertido en el negocio del dolar (centros comerciales, sedes de empresas mirando al cielo, etc.), que las popularidades de los presidentes americanos crecen el mismo día en que declaran cualquier guerra, que el concepto de paz mundial es relativo (pregúntense a un ciudadano iraquí, por ejemplo), que las responsabilidades públicas se deben exigir igual por acción que por omisión...

Tienes razón, era una coña, zanjé.

martes, 20 de noviembre de 2007

Título horrible para un homenaje. LA TELE-BASURA.

Leo sin sorpresa la siguiente noticia: ”El presunto asesino de la mujer apuñalada en Alicante quiso volver con ella en el Diario de Patricia. Ella le rechazó en el mismo programa, el pasado miércoles. Cinco días después, ella fue apuñalada y él fue detenido”.

Siendo benévolo he supuesto que los medios no habrán engordado la noticia en demasía como suele ser costumbre puesto que casos como éste resultan ya de por sí de lo más escabroso, así he sabido que el presunto homicida había sido denunciado cuatro veces por su víctima con anterioridad, siempre por malos tratos (no por sisar de las vueltas de la compra), así como otras tantas veces por el mismo motivo por una pareja anterior.

No he llegado a tener claro, dado lo confuso y contradictorio de algunas informaciones, si ésta disponía de una orden de alejamiento. En el supuesto de que así fuese, el desarrollo posterior de los acontecimientos lindaría por igual lo esperpéntico y lo criminal.

Al parecer la víctima había roto toda relación con su homicida un mes antes de los hechos. Imagino el calvario de la joven madre Svetlana durante ese mes.

Bien es cierto que habrá personas que se hayan sentido ayudadas y reconfortadas tras su paso por este programa (cuyo nombre evitaré citar) o por cualquier otro idéntico de da igual qué cadena; tal es el caso de reencuentros familiares que al parecer propician.

En aras de la buena voluntad supondremos que los protagonistas de ese tipo de historias de llantos y reconciliaciones asumen formar parte del espectáculo como un mal menor, dado el resultado final. Loable. Incluso puedo comprender que éstos no se hayan sentido utilizados, nunca. No son ellos, en cualquier caso, los que debieran de saber donde se encuentra la raya que separa lo decente de lo inmoral, el espectáculo de lo humano o lo legal de lo criminal. Los responsables son en definitiva empresarios adinerados y, en su justa medida, cualquier profesional que se preste a formar parte de semejantes dislates. Para los primeros no hay atenuante posible, para los segundos digamos que sí, si su alternativa es el paro.

Eximentes, ninguna. Basta ya de que el fin justifique los medios. Y el fin es forrarse.

Y ahí estaba Svetlana negándose públicamente a aceptar el anillo que su maltratador quería imponerle con la complicidad ingenua del público y la ayuda de Antena 3 y Patricia Gaztañaga. Se escudarán en la libertad de prensa y en la individual de cada invitado, pese a la encerrona, como siempre. Denuncio que las consecuencias no eran imprevisibles y que ayer fue Svetlana pero que bien serán y habrán sido otras muchas.

De niños intuímos rápido que los padres, por norma, son más generosos con la paga delante de los amigos que en la soledad de la cocina. Así pronto aprendemos a coaccionar aunque sea a la misma madre que parió a uno. Eso de niños. Según crecemos vamos comprendiendo sin mucho esfuerzo el cabreo de nuestros progenitores que no tratan sino de enseñarnos un poquito de ética y de respeto.

Respeto y ética que algunas cadenas se pasan por el arco del beneficio: no cabe la menor duda de que en su inmoralidad, esos viles adinerados, carecen de conciencia.

Así es que suplico en recuerdo de Svetlana, que la próxima vez que consigamos ganar la casera batalla por apoderarnos del mando de la tele, en vez de sentirnos en la gloria y antes de apretar cualquier botón, examinemos también nuestra propia conciencia.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Hoy me quedo en casa viendo llover.

Si hay algún lector de este blog, si quiera por error, habrá podido ver que pretende aportar la visión propia de los acontecimientos de índole político del día a día. Si hay algo que uno agradece de este tipo de blogs es que presentan con veracidad la palabra de cada cual. Los políticos usan el “nos” mayestático cuando se refieren a los que ellos creen o piensan: “Lo que queremos los catalanes…”, “los vascos hemos decidido…”, “a los españoles no nos importa...”; son 3 frases cogidas al azar de tres políticos de corte radicalmente distinto que quieren servir de ejemplo. Los blogs son el vivo ejemplo de que al usar ese lenguaje van pasados de largo, salvo electoralmente hablando.

No pretendo ponerme a su altura hasta el punto de usar su propio lenguaje, aunque sí espero mantener las formas de seriedad aparente que dan estos párrafos y huir de la txirigota y la fiesta. Para ello ya hay magníficos blogs de todo tipo de colores y humores, que usted seguro conoce y que recomiendo siga visitando.

Tampoco estoy al día. Surge la noticia (hechos), se reboza en huevo (se informa de) y después se unta vuelta y vuelta en pan rallado (se opina sobre). Es entonces cuando lo frío en la sartén. Dadas mis cualidades culinarias este proceso tarda días y así llegan los post como pasados de moda. No me importa porque en un blog que nadie lee ¿qué importa el tiempo? Normalmente me puedo enfriar para evitar escribir en caliente; así, si Jaime Mayor Oreja reconoce su admiración por épocas franquistas de extraordinaria placidez, espero una semana antes de escribir sobre ello. Con perspectiva. Así llegó el post de ayer.

Al hilo, puedo prometer y prometo que es mi intención dejar pasar los últimos acontecimientos en torno a la casa real unos días, antes de incluir algún post al respecto; parece además que los problemas se les acumulan y que cada vez hay que dar más pasitos atrás para ver bien “todo el conjunto”. En esas estoy.

Y aunque hoy me ha ofendido La Sentencia contra los humoristas de El Jueves, voy a ser fiel a mí mismo y esperar unos días para escribir al respecto, si acaso me pudiera servir de desahogo. Haré pues pagar a alguien mis platos rotos: te lo has ganado, Pablo Sebastián.

Y te toca, porque tu artículo de hoy en tu Estrella Digital sirve como ejemplo palpable de servilismo y sumisión hacia un igual; se percibe que no tienes la misma consideración hacia ti como ser humano que hacia el borbón, será porque él jamás ha jurado la constitución como juró en su día los principios fundamentales del movimiento, o porque nos lo trajeron de la mano dios y Franco. Esto último aunque es verdad, hoy por hoy, es una coña.

Están los ánimos encrespados…” dices. Y argumentas –quito comillas y abrevio: el desafío de Ibarretxe o del AVE de Barcelona, la caricatura de los Príncipes de Asturias, la quema de sus fotos por nacionalistas radicales, la petición de abdicación de la COPE, impertinencia de Aguirre pidiendo trato humano al locutor demencial, la noticia de la separación de los duques de Lugo. Así… “Se entiende que, ante este cúmulo de adversidades, el monarca no pudiera soportar ninguna más, y menos en boca de un mandatario político que estaba insultando a España y a los españoles”. Punto. ¿Insultaba Ortega a los españoles mientras "repartía" contra una multinacional por muy española que ésta fuera? O no insultaba, o no soy español.
O ambas cosas.

Sigo. "Se entiende que" usted está justificando lo obrado por el español que más riquezas acumula, al menos sin haber arriesgado un euro propio, con argumentos que no nos sirven a los mortales comunes. Así espero igualmente que mi jefe entienda que no he podido aguantar más ante el cúmulo de adversidades por las que estoy pasando en la actualidad y que me he quedado en casa esta mañana viendo llover, y más hoy que mi vecino me ha insultado en la escalera.

Su obligación era estar sentado y callado, como los demás. Y escuchando. Quien quisiera ponerse en evidencia, mostrar su mala educación o dormirse libre era. Pero usted no, oiga, que representa a España. O sí. Es igual: haga lo que haga el borbón, para su siervo y mayestático pueblo español, siempre estará bien.

Es cierto que entre el pueblo llano existen, han existido y existirán siervos leales a la corona (aunque en la casa real vivan como dioses y muchos otros subsistan como diablillos) pero cuando uno se viste de periodista y va a trabajar con su cúmulo de adversidades personales a cuestas, no debe ser tan servil. Tampoco mayestático.
Argumentos así hacen que periodista y servil parezcan más sinónimos que simples adjetivos; viendo la deriva que tomáis algunos en los medios creo que en un lustro lo propondré a la Real Academia. Igual entonces, por evidente, dan por buena la acepción: periodista y servil, sinónimos.

martes, 13 de noviembre de 2007

El franquista Jaime Mayor Oreja


Señalado con el dedo de Aznar para llevar la libertad al País Vasco, este político easonense (o de San Sebastián) ha tenido patente de corso en todos los medios de prensa españoles durante unos cuantos años e imagino que seguirá teniéndola. También la tuvo del PSOE, no ya digamos del PSE-EE de Nico el hijo del de la naval, que quería llevarle de la mano hasta Ajuria Enea. La fusión ideológica entre ambos, en aras de la libertad en el País Vasco, convenció por igual al País que al Mundo, a la COPE que a la Ser, a dios y al diablo.

Allá por el 2001, el Gobierno de Aznar, totalitario, había convertido el terrorismo etarra en el centro de la vida pública y política. Así su mensaje sencillo y directo calaba en las teledirigidas masas, en los tertulianos y hasta en –algunos- intelectuales. Estableció las líneas de lo políticamente correcto centradas en dos ideas: los nacionalistas vascos y ETA tienen el mismo fin luego son lo mismo; y, el que no esté con nosotros que somos la libertad, la dignidad y la justicia es que está con ellos. Al carro acabó subiéndose hasta el propio ZP y surgió el tan alabado Pacto por las Libertades que, vuelta a la lógica, descansa hoy en algún polvoriento cajón.

La degeneración democrática que se dio durante aquellas fechas fue mayor incluso que la que la propia ETA suponía para la vida pública: la paz, la libertad, la prosperidad y la democracia debían de ser reinstauradas en Euskadi pues Ibarretxe, poco menos, era el Hitler vasco.

Sí, sí, sí… ese tipo de calificativos desayunábamos, comíamos y cenábamos. Cuando no había otra cosa, valían también de aperitivo. Al hilo: imagino que ahora serán muchos los que si escucharan nuevamente sus propias palabras reconocerán el engaño al que fueron sometidos.

Así, por ejemplo, podían leerse (y aplaudirse) titulares como en El Mundo, el 28 de abril de 2001 (pre-campaña) que decían así: “Redondo compara a Ibarretxe con Pétain por permitir el fascismo”…” por entregar el Estatuto a ETA”. Y el monarca ni mú, oiga.

Javier Rojo (hoy presidente del senado), en una entrevista también en El Mundo a dos semanas de las elecciones: “ yo responsabilizo políticamente al Gobierno del señor Ibarretxe de los 29 asesinatos que ha habido en estos dos años, porque él es el responsable de haber pactado con ETA y con HB”; “Antes de perder el poder, sacará el programa soberanista, el programa que dice que construirán una nación de la mano de ETA si hace falta”; también dijo:”: El 13 de mayo ganaremos por higiene democrática”.

Por higiene democrática, precisamente, perdieron. Se había ilusionado tanto a la gente que en la noche electoral los programas especiales se anunciaban ya con anterioridad, tipo Antena 3: “Este domingo especial noche electoral: llega la libertad al País Vasco”; habrá pucherazó, pensaba por entonces. Recuerdo bien como según se fue escuchando la voz del pueblo, el vasco, empezó a cundir el desánimo, comenzaron a verse rostros desencajados (y no me refiero a los de ciertos políticos) y cundió la desilusión hasta el punto de que ningún Especial de los emitidos por cualesquiera televisión estatal cumplió el horario; así las diferentes cadenas adelantaron los cierres y reprogramaron al unísolo películas de serie B. Nunca dedicaron tan poco tiempo a un recuento electoral, nunca un producto generó tan pingües beneficios. Porque no nos engañemos: el círculo mediático montado alrededor del terrorismo vil de ETA, no era sino una coartada electoral, el cabeza de cartel era Jaime Mayor Oreja y el fin engordar la masa de votantes del PP. Aznar, caudillo, tranquilizó pronto a sus electores afirmando sin complejos democráticos que la sociedad vasca no estaba preparada.

Y tenía razón. La sociedad vasca no estaba ni estará nunca preparada para ser gobernada por un friky político capaz de afirmar: "¿Por qué voy a tener que condenar yo el franquismo si hubo muchas familias que lo vivieron con naturalidad y normalidad?”, y que considera que por entonces se vivía en Euskadi “…una situación de extraordinaria placidez". Y eso lo afirma quien aglutinó en su persona todas las candidaturas del PP posibles como cabeza de cartel: en las Autonómicas -a Lehendakari por Araba, en las Generales -a diputado en las cortes por Bizkaia y en las Municipales –a la alcaldía de San Sebastián.

Sinceramente, ¿se imagina alguien un Lehendakari realizando tales afirmaciones, siquiera pensando así?

Todavía hay hoy quien afirma que el compromiso democrático de este desecho político es incuestionable. Y quien defiende que entre la terna de sucesores, debió ser el elegido. Otros muchos callan queriendo olvidar que se pasaron años aplaudiendo y aupando a un franquista al que agasajaban sobre sus rojas alfombras. Bien pudiera ser que al personaje sólo le conociéramos al norte del Ebro porque aquel golazo que estuvo a punto de colar Aznar a todo un PSOE de tradición de izquierdas y antifranquista, lo detuvo una tal sociedad vasca que vive la realidad, no se la cuentan y que era quien jugaba aquel partido.



P.D.: Extraído del blog de Eduardo Madina, a quien admiro, Molinos de Papel: “Lo más grave de todo no es que diga esto, sino que en España se permita que alguien que dice esto esté habilitado para la democracia y la política, haya sido Ministro de Interior y en la actualidad sea Diputado del PP en el Parlamento Europeo. El único país de Europa en el que alguien se atreve a pensar y decir algo así tras haber sufrido una dictadura fascista y asesina de 40 años. El único país de todo Europa en el que alguien que dice algo así no es obligado por su propio partido a dimitir y marcharse a su casa lleno de vergüenza.”

Y añado: lo grave fue que la plana mayor del socialismo, a quienes seguramente más de una vez diste tu voto, no solo estuvo dispuesta, sino que hizo lo posible por encumbrar a este tipo a la Lehendakaritza .

Pero lo grave de verdad, Eduardo, es que unos terrorista fascistas y totalitarios, intentaron arrancarte la vida.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Sentenciados.

Hay en España dos partidos mayoritarios con voluntad de lucro y ciertos medios que pululan a su alrededor superándoles en notoriedad y ánimo. Reconforta saber, en cualquier caso, que no toda la vida política es pública y que aunque minoritarios hay otros partidos con menos hipotecas y los mismos deberes.

Tenemos una sentencia penal cuyo fin es hacer justicia y resarcir lo posible el dolor de las víctimas y sus familias conforme está establecido, que afirma literalmente que no existe ningún indicio de participación de ETA en los atentados del 11-M; así se ha visto obligado a reflejarlo el Juez en tanto dicha relación ha sido utilizada como argumento de algunos letrados… ¿defensores? No dice nada, por ejemplo, de si el IRA o la asociación de amigos de las moscas tuvieron algún tipo de implicación. ¿Alguien puede demostrar que no fue así?

Los dirigentes del Partido Popular, con honrosas excepciones, se pasaron tres días y tres noches afirmando con rotundidad, y sin dejar resquicio a otras posibilidades, que había sido la ETA, como no podía ser de otra forma, la autora de la masacre. Mientras tanto la Policía caminaba en la correcta dirección según lo expuesto en la sentencia.

Los dirigentes del PSOE no podían creerse que el PP con tanta mentira, que cada segundo que pasaba resultaba más evidente, se lo estuviera poniendo tan fácil, electoralmente hablando.

La guerra de Iraq le habría costado al PP según sus propias encuestas (y las de terceros) la pérdida de mayoría absoluta; siendo un riesgo asumido no le habría hecho perder el gobierno. El factor determinante fue la mentira. O el error, si así hubieran querido reconocerlo.

Los populares y sus pululantes una vez pasada la resaca electoral podrían haber pedido excusas por haber “equivocado” la primera línea de investigación durante unos días tan trágicos y con tantos frentes abiertos, e incluso tratar de convencernos de que obviamente no habían actuado en clave electoral visto el resultado. Un par de semanas de silencio y dejar que actuara la justicia es cuanto necesitaba el PP para zanjar la crisis de principios que les acababa de costar un Gobierno.

No lo hicieron y tres años después la primera sentencia vuelve a dejarles solos y hace tambalear al mismo Rajoy, cada vez más cuestionado, dicen, entre los suyos.

Como partido político sometido al electorado arrastra aún el error de aquellos días. Independientemente de que alguno de sus dirigentes, si quiera todos, siguieran creyendo en ETA como autora más o menos directa de la masacre, el PP ya conoce las consecuencias electorales de dicha estrategia lo que hace más incomprensible aún su huida hacia adelante.

Los socialistas, a golpe de vídeo, no han necesitado gastar en guionistas. No es tarea complicada contrastar intervenciones de aquellos días, por ejemplo de Acebes, a saber: “El Gobierno no tiene ninguna duda de que ha sido ETA”, “Todas las pistas apuntan a ETA” o “La principal línea de investigación sigue siendo ETA” (tres días después del atentado) con la sentencia. Obviamente aquellas palabras eran una auténtica falsedad: si hubiera habido una sola pista, un solo indicio, más cayendo la que estaba cayendo, habría aparecido en el juicio.

Pero los dioses no yerran y el ex-presidente menos, así que en vez de pedir con honra honrado perdón, decidieron usar el apoyo mediático del que habían dispuesto como Gobierno y huir hacia adelante sin medir demasiado las consecuencias.

Va surgiendo así la ultra conocida teoría de la conspiración (carro al que ahora parece que algunos mundanos nunca subieron), la única alternativa planeada hasta la fecha. Este cuarto poder, a cuyo control se someten los partidos políticos para llegar al ciudadano y cuyo compromiso con la verdad disminuye en la misma proporción en que aumentan sus ingresos sin que los consejos de administración se tambaleen sino al contrario, fue dibujando una teoría que empezó a crecer como bola de nieve monte nevado abajo y que acabó lindando el delirio: durante el Gobierno del PP (¡de control y mayoría absoluta!) su servicio secreto, su Guardia Civil y su Policía Nacional –que sólo se dedicaba a detener etarras por entonces, el Juzgado de Instrucción de Guardia de la Audiencia Nacional, y ante los mismísimos bigotes de Aznar, conspiraron junto con la ETA, algún asturiano pero cabrón y unos moros traficantes de hachish para dar un golpe de Estado. ¡Increíble! Insinuarlo sobre doscientos cadáveres y mil quinientos heridos es un atentado contra la más mínima decencia democrática, pero según para quienes todo vale.

Queriendo demostrar tales barbaridades se ha tirado de estupideces como la del ácido bórico o argumentos vomitivos –no hay otro calificativo, como las insinuaciones sobre los hechos de Leganés según las cuales la muerte de un GEO fue un “daño colateral”, en el supuesto más suave.

La derecha política, en su afán autodestructivo, se sube ahora al carro de la búsqueda del autor intelectual. Espero que no se bajen de él, al menos, hasta que lo encuentren. ¿ A qué lo han pillado?