lunes, 3 de marzo de 2008

nosotros, los culpables.

Esta noche he quedado. Iré a terapia, a eso de las diez, junto al mar. Ya sabéis porqué. Presumo que aumentará la audiencia, presumo que hay tantos fanáticos de uno y otro, entre la prensa mejor ni hablar, que está todo decidido de antemano. Presumo que quien tiene decidido el voto no lo va a cambiar. Presumo que para muchos es más la desgana por uno que la gana por el otro. Así va el país.

Uno, político, que no es muy listo (es político ya quedó dicho) y olvida que por ejemplo internet existe, además del bonobús, responde que su trabajo consiste en desanimar al ciudadano que no les vota. Su misión, como en las guerras, desanimar al soldado enemigo. Tristemente, si lo consiguen sería tan legítimo… en esta democracia de tan baja catadura…

Los otros entonces a gastar, perdón propagar, por partida doble: para que les voten y para que voten; presumen que con ello animan a los propios, los otros tocaron techo según propia confesión. Igual de triste e igual de lícito, en esta democracia de tan baja catadura… de tan y tan y tan… To be continued…

Como es mi moda la que yo sigo, propongo que cada palo aguante su vela. La iglesia de la pecadora por histórica excelencia curia vaticana, los partidos políticos y los sindicatos algunos –éstos también lo son, en ocasiones muchas: las grandes empresas y los actuales medios de in-comunicación: sin todos ellos viviríamos mucho mejor, nosotros.

Porque son la oligarquía económica, lo primero. Porque no queda mucha parcela de poder sin repartir: del noventa por ciento son dueños ellos. Porque no importa el cómo lo han conseguido sino lo que ello supone. Porque entre todos, cuanto más nos dan más nos quitan. Por que juegan con ilusiones ajenas y deseos propios. Porque se ocupan del débil sólo para aumentar sus pesadas arcas de oro. Porque juegan a su antojo con la ley. Porque saben que sin ellos no hay luz, ni pan, ni agua. Porque ponen, quitan y mandan. Porque no hay forma de justificar su egoísmo que tanto odio genera, y muerte. Porque carecen de conciencia.

Porque todos ellos son y serán personas, no entes abstractos, les aborrezco; porque saben muy bien qué somos: un medio para su fin, y nos maltratan. Porque no me creo nada de sus avariciosas bocas capaces de vender cualquier necesidad innecesaria, y almas por millones, siempre ajenas.

Porque descubrieron que pensamos y nos regalaron la ideología: porque conocen como nadie la miseria inherente al ser humano. Pero sobre todo, porque nosotros somos tantos que es imposible estar de acuerdo.
Y lo saben.

5 comentarios:

Ispilatze dijo...

¡Bendita terapia la tuya!
Y probablemente... mojarte te mojarás: ¡¡está jarreando en esta parte del norte!! (no sé si en la tuya...)

Pues yo, perdidilla como de habitual, a falta de terapias reconfortantes, pecaré de nuevo y dejaré que esos vocingleros acompañen mi noséquéquehacer esta noche.
Y será como ruido de fondo, ya sé. Porque decidir, lo que se dice decidir, nada de lo que deba decidir tiene que ver con ellos.

¡Bah! Te leo y me entra un noséqué de angustia e impotencia... Eso dices, bien dicho: somos un medio. DEMASIADOS "medios", me temo. Nada entero.

Ea: feliz terapia de mar por lo menos! :)

Tesa dijo...

Me quedo con dos frases a modo de resumen de ambos temas:
"Presumo que para muchos es más la desgana por uno que la gana por el otro"
y
"Pero sobre todo, porque nosotros somos tantos que es imposible estar de acuerdo."

Nada que añadir, yo no podría expresarlo mejor.

Ricardo Colomer dijo...

"Clavao" sin más.

Un abrazo

m.eugènia creus-piqué dijo...

Txan, yo tambien me fuí a terapia junto al mar, mejor imposible !

duende dijo...

Que se vayan todos....