domingo, 16 de marzo de 2008

A dónde vamos, de dónde venimos

"La desconsideración de esta chiquilla con su padre, al día siguiente de su muerte, se podría resumir diciendo aquello de "sarna con gusto, no pica". Repito lo ya dicho, mientras se maten entre ellos, no tengo nada que objetar, porque todos quedan contentos: los asesinos, los familiares y, ¡ quién sabe !, tal vez el propio muerto."
Z.P. Nunca Mais Miércoles, 12 Marzo 2008 22:56



Esta es una respuesta de reafirmación y apoyo (lo que es más grave) a un putrefacto artículo que he leído en relación al vil asesinato de Isaías; su autor, persona adulta y con derecho a voto, se describe a sí mismo. Cansado como estoy de tanta ruindad no sostendré que el problema mental de este individuo sea extrapolable a una masa importante de la sociedad; intuyo en cualquier caso que cada día son más los que actúan como el citado personaje desconociendo la diferencia entre la libertad y el libertinaje.

Me agradaría sobremanera saber que entre los que llegáis, ni sé cómo, a estas líneas nadie estará de acuerdo con semejante sandez, sobre todo para evitar tener que leer respuestas como la citada arriba, acongojado como estoy viendo que en algunos blogs se ha llegado a decir que nos encontramos a las puertas de la II Guerra Civil, así en mayúsculas.

¿Es sano esto?

Algunos pensáis, estoy seguro, que todo es coyuntural y que sólo son unos pocos. Ojalá tengáis razón, si bien lo fácil que es encontrar opinantes obtusos en los medios y en la red invita a pensar con cierto pesimismo hasta a los más optimistas.

Me pregunto qué se puede hacer al respecto esperando y deseando que realizar tales afirmaciones hoy por hoy no sea gratuito; si éstas pueden ampararse en la libertad de expresión, por favor que paren el mundo que me quiero bajar.



Opino que surgen estos sujetos como consecuencia de la bipolarización de la vida política y porque la mecha se ha encendido, para más inri, desde algunos medios pasando por encima de los aparatos de los propios partidos políticos, donde claro que hay exaltados y hooligans, y donde éstos, por estúpidos, debieran ser minoría arrinconada en vez de personajes rentables electoral y económicamente.

¿Por qué descargo las culpas sobre el bipartidismo? Porque el mundo político y político-mediático se encuentra cada vez más enfrentado ahora que los contrincantes son prácticamente y en exclusiva, dos, así la deriva radical que comienza a enquistarse en parte de la sociedad no es sino un reflejo de ello, siendo éste, creo, el motivo principal de muchas de las cosas que se leen y se escuchan últimamente en ámbitos igual de privados que públicos.

Lo más grave es la ausencia de remordimientos, la carencia de principios y la falta de argumentos sometida a la primacía de la idea como gen político.

Alguna responsabilidad habrá que exigir a aquellos que se dedican profesionalmente a la política y a ciertas personas de los medios en todo lo que está pasando: la empatía ha desaparecido, por completo, en este mundo de confrontación de ideales. Y es que no se hace el mínimo esfuerzo por entender las cosas de otra manera, no digo ya de la manera del adversario electoral, sino de cualesquiera otra. Los más incultos, torpes y maleantes quieren anteponer su razón frente a la del enemigo y jamás contrastan sus opiniones con un mínimo de sentido común y miras más amplias; así en sus débiles mentes existen únicamente dos realidades completamente antagónicas y la suya es la única verdad. Anteponen su blanco al negro y olvidan el millón de matices que hay entre ambos en forma de infinitos colores.

La sociedad española, justo es significarlo, está sometida a un bombardeo constante de informaciones a través de empresas malditas que rara vez evitan sesgar y posicionarse. Pocos hacen/hacemos el esfuerzo de separar el polvo de la paja, bastante difícil es el día a día, así tragamos con lo que nos echan y lo aguantamos todo. Creí vislumbrar un halo de esperanza con la aparición de las nuevas tecnologías que permiten por ejemplo estas palabras, que no quieren sino mostrar que la realidad queda huérfana si se retratan únicamente las dos caras de una misma moneda, pero éstas también son utilizadas por aquellos que engangrenan nuestras vidas, aquellos que disponen de mayores posibilidades, o dinero, siempre.

No seré yo quien defienda una asignatura como Educación para la Ciudadanía en la búsqueda de una solución a éste que sin duda es un grave problema, menos aún sin conocer los contenidos didácticos de ésta y viendo con qué odio se emplean algunos en su contra; ahora bien, no me cabe la menor duda de por la educación debiera comenzarse a atajar el problema, como tampoco dudo de que sin la desaparición de algunas caras y voces por todos conocidas continuará la guerra desleal y el llamamiento constante a filas.

Tampoco estaría mal que aquellos que en aras a una mayor cuota de pantalla invitan al debate a los sectores más radicales de los medios se den cuenta de que el ejemplo debe ser el encuentro entre distintos, no el enfrentamiento constante por mucho que este venda.

Corolario: ¡con qué sosiego y respeto se viviría si Zapatero y Rajoy, adversarios políticos, fueran compañeros de mus!

O de pádel.

7 comentarios:

Desesperada dijo...

yo no creo que esto sea coyuntural ni que sean unos pocos, por desgracia. creo que el bipartidismo es el gran culpable de esta especie de secesión en dos españas que estamos viviendo. el o estás contra mí o conmigo no debería funcionar en política, joder.

José Enrique Carrero-Blanco Martínez-Hombre dijo...

Me gustaría que volviésemos al sentido común, que, por desgracia, brilla por su ausencia.

Cada día que pasa y conozco más la mentalidad anglosajona, me entra una envidia sana que no veas.

Anam Cara dijo...

Los razonamientos de una mente obtusa y simplista van casi siempre por esos derroteros: o es blanco o es negro. O estás conmigo o estás contra mí. Una se queda mirando a derecha y a izquierda (literal y figuradamente) y escuchando las cosas que se dicen (internet es una maldición en ese aspecto) la cara le pasa de asombrada a escandalizada, y de escandalizada a desolada.

Una se pregunta cómo vamos a arreglar este desaguisado donde todos sufrimos (y algunos mueren) cuando las posiciones son cada vez más extremistas y más intolerantes. Y me viene a la cabeza esa frase que decía: "tenemos dos orejas y una sola boca. Para hablar menos y escuchar más". En fin...

Un beso

Ispilatze dijo...

Algo me ha tocado.
Yo sí me atrevo a opinar sobre (y defender) la necesaria validez –o la válida necesidad– de una asignatura que, llámese “Educación para la ciudadanía” o como se prefiera, aborda (y naturalmente resumo) las relaciones humanas –interpersonales, familiares y sociales–, encara los deberes y derechos ciudadanos y profundiza en los principios que los sustentan materializándolo en el siguiente contenido curricular:
— Contenidos comunes de reflexión y participación. Diálogo, debate y aproximación respetuosa a la diversidad personal y cultural. Valoración crítica de las desigualdades.
— Relaciones interpersonales y de participación respecto de la dignidad personal; reconocimiento de las diferencias, rechazo de las discriminaciones y fomento de la solidaridad desde la igualdad de derechos individuales.
— Deberes ciudadanos; conocimiento de los principios internacionales, reflexión e identificación de situaciones de violación de los derechos humanos. Actuaciones que corresponden a tribunales ordinarios y/o internacionales.
— Diversidad social en las sociedades del siglo XXI; funcionamiento de los estados democráticos: servicios públicos, prestaciones y posibles mejoras; compromiso administrativo y ciudadano para su mantenimiento y mejora.
— El mundo global: la desigualdad ciudadana en sus distintas manifestaciones, el proceso de globalización e interdependencia, los conflictos actuales y el papel de los organismos internacionales para su prevención y resolución.

Bien: hasta donde me llega el entendimiento quienes solicitan (o tratan de imponen) que dicha asignatura sea borrada de los currículos oficiales o, cuando menos, se presente sólo como“voluntaria” –igual que la pobrecita religión católica– no pasan del primero de los puntos que he resumido. Porque la diversidad personal y cultural sencillamente no cabe ni en sus entendederas ni, por supuesto, en su triste arco iris blanquinegro. Las desigualdades no merecen valoración y aún menos se critican. Llegados al punto dos, estos “sentadores de cátedra” se niegan a reconocer (y sobre todo procuran que los demás desechemos sin preguntar) la posibilidad de que un “otro” cualquiera y distinto merezca el grado de “digno” como persona. Sea por cuestión de raza, de creencia, de nivel económico o de tendencia sexual.
Si, desde el obtuso "sí o sí" de algunos, hay que evitar a toda costa una asignatura como la que teóricamente acabo de plantear, ¿cómo vamos a soñar ni de lejos que alguien nos consienta un abanico ideológico plural y respetuoso?

Que digo que lo mismo lo que escribo nada tiene que ver con tu post, pero ya me conoces: me columpio en el canto de tu moneda con los pies colgando. Y da vértigo.

txantxangorri dijo...

Desesperada, estoy contigo. Ahora bien ya que nos toca lo que nos toca... ¿no podría existir un bipartidismo respetuoso y menos beligerante?

José Enrique, completamente de acuerdo en lo del sentido común, ahora bien eso ¿qué es para ciertos políticos? ¿Y para los medios -que se forran?

Igual el asunto, como dicen Anam, es hacer caso a su bonito dicho... dos oidos para escuchar y una sola boca para hablar....

Ispilatze debieras columpiarte un poquito más por aquí... que enseguida te encontrabamos un puesto (noséquienes) en el Ministerio de Educación. ¡Con lo clarito y bien que retratas...!

Gracias por los comentarios (al final siempre hay días que entro al trapo).

Gonover dijo...

No tengo mucho tiempo para contestar como quisiera, pero te diré que de insensatos está el mundo cada vez más lleno. Y ese comentario es de un insensato. Cuando uno es insensato no se es nada más. No hay que ubicar políticamente al engendro.

Desesperada dijo...

pues sí, tienes toda la razón, txan, pero quizá sea ya tanto pedir...