miércoles, 30 de julio de 2008

El rey de reyes y sus bufones

Hay personas que siempre tienen razón: aquéllas que cuando no la tienen, callan. Y aprenden.

Hay otras, personas, que mienten más que hablan; pequeños pinochos (por encontrar una similitud en el cerebro, no en las narices) que faltan a la verdad incluso cuando callan, que más allá de recurrir a la falacia en forma de vocablos, saben también mentir en silencio, usando el lenguaje no verbal, el simbólico. Algunos de estos creen además que pueden disfrazar la falacia con gracietas varias y risotadas esclavas de bufones menores que si algo parecen son clones: no se diferencian en nada del original, el pinocho bufón mayor.

He aquí que en este primer mundo de mierda (ya saben, soy Marxista: “que paren el mundo que me bajo”), en el que la gran mayoría de los gobiernos no son de fiar y la inmensa mayoría de la ciudadanía es vaga, calla, vota y otorga por un plato de lentejas (o de coles de Bruselas que lo mismo da), la distracción y el divertimento, las bufonadas en definitiva, se pagan bien. O muy bien.

Así cuando el rey de los reyes apoyado en un bastón de oro sobre el que presume un crucifijo igual de puro, aquél que coronaba y bendecía monarcas y bajo cuyo yugo se siguen acumulando riquezas aún en el siglo XXI, elige un bufón con el que divertir y distraer a sus fieles, no puede servirse del más gracioso, sino del más rentable. Igual da que el elegido no comulgue o crea vivir en un mundo en el que todo ha de girar conforme su interés personal; si sabe adoctrinar (por más que en cada pirueta esconda un pecado), y llena el palco eclesial, se le sella la itv sin pasar por el taller.

Resulta paradójico que quienes luchan contra el pecado se sirvan del mismo para sus intereses, si bien conociendo la increíble historia de los reyes de reyes, escrita demasiadas veces a sangre y fuego, no resultan tan sorprendente. La humanidad, bien dirigida, es capaz de tragar con todo. Debidamente adoctrinada ni digamos, como aquellos ciudadanos “libres” que compraban el cielo que vendían desde palacio, que creían a pies juntillas en las “increíbles” indulgencias; no podían ser sino estúpidos o haber sido engañados como a humanos, igual que los matadores de toros que justifican el ensañamiento y derramamiento de sangre gratuito con el que someten a sus víctimas.

Retomando el argumento que aquí me trajo, dejando de lado la fiesta… ¿?, recolocó el asunto: el pinocho bufón mayor ya no hace gracia, sus piruetas ya no sirven para camuflar tanta inmoralidad y su comportamiento ególatra asusta; quiere decidir qué nuevo rey ha de ser coronado a la cabeza del gobierno. Su rentabilidad comienza a ponerse en duda, todos sabemos cómo las gastan las multinacionales, no es de extrañar entonces que rumoree el populacho que en palacio buscan un nuevo bufón mayor.

Mientras tanto, y siempre, el rey de reyes como Pilatos, lavándose las manos.

5 comentarios:

Adnama dijo...

Mi querido Txan, me encantó la priemra frase sobretodo "Hay personas que siempre tienen razón: aquéllas que cuando no la tienen, callan. Y aprenden."...es perfecto...ojalá todo el mundo hiciera lo mismo, lastima que en demasiados casos por la boca muere el pez y hay demasiada gente que miente más que habla.
Por otra parte se me ocurren varios bufón mayor y no quiero equivocarme...auqnue el pueblo tarde o temprano siempre acaba teniendo razón...y eso es bueno.
Un besazo.

Regina-ae dijo...

Hola...yo conozco en cada circulo social, personal o simplemente vecinal al menos un bufón, que no ve más que aquello que quiere ver, y que unicamente atiende a aquellos que tiene previamente calificados como oraculos. Una pena...para los demás que tenemos que sufrirlos.
Feliz agosto.

Ad astra per aspera dijo...

a mí también me ha encantado la frase inicial. magistral. ojalá todo el mundo se la aplicase, yo la primera.

Ricardo Colomer dijo...

Listos y bufones hay a patadas por todo el mundo, lo que pasa es que a día de hoy, los bufones cortesanos ya no son esos pobres títeres que procuraban por todos los medios hacer reir a los monarcas de turno, para así asegurarse una ración de comida, si no que son estos mismos monarcas los que tienen que hacer su labor bufonesca para procurar caer bien al pueblo y con ello, poder seguir engullendo caros manjares aquí y allá. Hoy me dijo un amiguete, hablando del mismo tema, que ellos (los monarcas), realizan una labor de comerciales del páis que no tiene precio, vamos que digo yo, que entonces que pobrecitos son los franceses (por poner un cercano ejemplo) que no tienen un bufoncito que los venda.

Salud y república

canuit dijo...

De alguna manera todos somos un poco bufones. Y lo dice uno q no cree en reyes, patrias ni banderas.

El Canuit