sábado, 10 de mayo de 2008

lo que vemos

Si tenía alguna duda de que los años comenzaban a pesarme la he despejado al poco de conectarme a la televisión digital, convencido por unas minis envidiosas de un sinfín de amiguitas que debaten sobre los contenidos de playhouse disney todas las mañanas. Y ello porque en pocos días he dejado a un lado ciertas lecturas aconsejables que han sido sustituidas por la programación de canales como Historia, Odissey, Natura, Viajar, National Geographic o Discovery Channel. Y punto, normalmente. Y es que contemplativo y en ocasiones hasta expectante ante el televisor, comienzo a parecerme a un aitite –abuelo, sentado sin saber qué hacer frente a la caja tonta, ensimismado ante la cantidad de información que se puede recibir y digerir sin esfuerzo.

No sé hasta qué punto debiera de avergonzarme al reconocer esta nueva adicción, tal vez no sea cuestión de sonrojo pero permítanme que me lo plantee pues a fuerza de ser justo, hasta hace nada odiaba la mayoría de la programación y poco encontraba que mereciese la pena en los canales abiertos y con mis horarios. He de reconocer que por entonces la palabra tele-espectador no tenía una connotación positiva en mi escala. ¡Cómo no evitar entonces cierto sonrojo al reconocer mi nuevo pecado¡

Pues de la misma forma que tampoco puedo contenerme cada vez que intuyo una información sesgada, y es que en televisión utilizando el lenguaje y las imágenes adecuadas se puede manipular con efectividad el mensaje.

La obviedad de una programación dirigida y en ocasiones de dudosas ética y moralidad ha hecho que me haya planteado la utilidad de cierto nivel de censura. No asustarse, de ahí no he pasado. Obviamente la victoria no pasa por censurar contenidos sino por la educación. Esa es la batalla que habría que ganar para que lo dudoso se quedara en cuotas de share ridículas. Sucede al revés y no es de extrañar.

Reitero, ruego me disculpen: no es de extrañar; porque si un canal como Discovery Channel tiene en parrilla un programa como Armas del futuro que presenta aderezado con un buen guión: “el hombre aprieta el gatillo, la tecnología hace el resto” y evita hablar del sufrimiento y las desgracias, del auténtico dolor humano y planetario que supone la simple utilización de una sola de esas armas mortales, Discovery Channel no pretende otra cosa sino que continuar envolviéndonos en la cultura de la guerra, evitando hablar de la muerte algo por supuesto reprobable. Uno sólo dispara, después la tecnología hace el resto. ¿Cuál es ese resto? De nada disculpa que el canal sea norteamericano. Quiero decir con ello que si para este servidor Estados Unidos no es un país a envidiar es por asuntos como el que nos ocupa, entre otros, pero que en este caso la culpa es nuestra, de los telespectadores.

Con el ejemplo tal vez se hayan entendido mis primeras dudas que pronto disipé consciente de que aunque pueda parecer muy recomendable censurar programas de exaltación de las formas más rápidas, eficientes y efectivas de asesinar seres humanos, la única solución digna y libre es que la sociedad repudie, educadamente, dichos contenidos.

Conocedor de los problemas que tienen los ejércitos europeos a la hora de reclutar hombres y mujeres para convertirlos en soldados profesionales, en el caso de que nos ocupa, y pese a la notable influencia económica de lobbies armamentísticos, tal vez aquí en la cuna de occidente estemos más cerca de una programación que busque la paz y el entendimiento en vez del conflicto y negocio permanentes.

Pero éste ha sido un simple ejemplo. Podríamos opinar sobre lo aconsejable de vender un gran coche deportivo a precio asequible denominándolo pepino pro-diversión, pro-adrenalina y pro-excitación mientras el Estado gasta dineros públicos intentando evitar que miles de jóvenes al volante arriesguen y destrocen vidas propias y ajenas; tal vez entonces nos ronde nuevamente la sombra de la aconsejable censura.

8 comentarios:

Tesa dijo...

Me reconozco pecadora de tus mismos pecados, también me gusta ver esos canales que dices... y alguno más, sobre todo de cine.
Estoy de acuerdo en que TV manipula la información hacia el lado, ideológico, que les interesa, pero pasa lo mismo con la prensa escrita o la radio. Creo que algo de esto has comentado ya en anteriores entradas.
Siempre habrá quien sea fácilmente manipulado y quien, por ferreo convencimiento o mayor inteligencia, se resista a ello.

Duende dijo...

no tengo la ocasion de tener esos canales,pero son igualmente bueno que un libro,intentemos leer y ver lo poco bueno que hay en tv.
salu2

Adnama dijo...

Como siempre "abuelete" muy acretados tus comenatrios, estoy además completamente de acuerdo contigo. No es buena la censura pero ha cosas absurdas que no se deberian permitir. Un besazo.

Ministro Iñigo dijo...

“el hombre aprieta el gatillo, la tecnología hace el resto” y evita hablar del sufrimiento y las desgracias, del auténtico dolor humano y planetario que supone la simple utilización de una sola de esas armas mortales

"tal vez entonces nos ronde nuevamente la sombra de la aconsejable censura" y evita hablar del sufrimiento y las desgracias, del auténtico dolor humano y planetario que supone la simple utilización de la aconsejable censura

Jack Blake dijo...

Hola. Yo tampoco tengo nada más que los tres canales que la tv. nacional pública o privada me dan en mi pequeño y humilde receptor. Pero, pienso que, es bueno poder elegir esos cinco minutos ante el televisor, en cual de los tropecientos canales disponibles dejamos nuestra pantalla. Es sólo cuestión de opciones. Incluso viendo ese canal que dices proamericano hasta el tétano, en donde apretar el gatillo de un arma sofisticada, nada tiene en común con aquellos otros gatillos de los rifles que abatían tiro a tiro a un indio de las praderas, a lo sumo.
Creo que un americano de pura cepa, debe sentir satisfacción, de ver como una tecnología de guerra avanza, para en el caso de que los indios de las praderas, otra vez levantasen cabeza, acabar con ellos en un plis plas, sin apenas cansancio físico ni intelectual. Y mientras tanto, viva la hamburguesa, la coca cola, y la falsa mojigatería americana, que se la agarran con papel de fumar, mientras siguen con su pensa de muerte, y sus corredores de la muerte y sus guantánamos. Mientras aún se creen salvadores del Mundo. Yo diría que, hoy por hoy, igual que ayer, el pueblo americano, no ha cambiado mucho. Forman una nación sectaria, donde la constitución americana parece redimir todas esas aberraciones. En conclusión, es bueno ver ese canal, aúnque sólo sea para establecer una crítica adecuada. La censura, no es conocimiento, sino lo contrario. Para censurar, ya estan los propios americanos. Un saludo.

Adnama dijo...

Pasaba por aquí, todo bien?...un beso.

Anónimo dijo...

La culpa siempre es de los demás y nunca nuestra. Tengo un hermano mayor que siempre dice: si desde el norte de Méjico al sur de Canadá se pasara un lanzallamas y después se cubriera todo con un manto de diez metros de sal no se perdería nada en absoluto.
Algunos días hasta yo mismo pienso que se queda corto.

http://canuit.wordpress.com

Sonia dijo...

En realidad lo de la tv, no se acaba de procesar, es tanta la información que te acaba noqueando. Por contra leyendo la información entra a tu propio ritmo de comprensión. En fin por que será que si enciendes la tele, nadie se queja pero si te sientas a leer pareces un asocial ;)