viernes, 7 de marzo de 2008

Debo escribir los versos más tristes esta noche.

Tristes por el asesinato vil que nos ha desgarrado el alma, a todos.
Tristes por la familia destrozada.
Tristes por una sociedad que cada vez menos perdona, pero aún.
Tristes por la vergüenza de que utilicen mi nombre quienes no son mis hermanos ni saben escucharme.
Tristes por los huérfanos de hoy.
Tristes por la sangre inocente.
Tristes por el olvido que llegará pronto, a todos.
Tristes por los imbéciles que seguirán los pasos de la sinrazón y sinsentido, sin cerebro.
Tristes por tener que gritar: “¡Qué hijos de puta sois!”.
Tristes por las lágrimas de hoy por una vida.
Tristes por los que seguirán buscando réditos a costa de la sangre ajena derramada.
Tristes por las oportunidades perdidas.
Tristes por los que hoy otorgan callando y que sólo alzan el puño cuando caminan en manada.
Tristes por la ignorancia que nos inunda, a todos.
Tristes por los políticos que no lo son y por los periodistas que ni lo parecen.
Tristes por los que no quieren ver ni saber nada, todos.
Tristes por la violencia que en su expresión máxima, nunca compensa.
Tristes por una viuda, más.
Tristes por esta tierra mía en la que habitan los mayores ciegos de ignorancia.
Tristes por las veces que me digo “no entiendo nada”.

Sin Isaías, el de hoy ha sido un día triste sí, pero para no olvidar.

jueves, 6 de marzo de 2008

Jetas (y resacas).

Algunos anuncian inhabilitaciones para aquellos que cedan la palabra al pueblo ¡en democracia!, aunque ésta no tenga ningún carácter vinculante ¿¡en democracia!? Otros, que deben ser muy amigos de “la eta”, tanto es así que saben lo que quieren (ya no sé si los de la eta o ellos mismos), afirman con rotundidad que votar rojo es votar lo que ellos –los de la eta, desean. Asusta por partida doble que sean tan amigos, o dependientes, unos de otros y que utilicen un argumento tan zafio en búsqueda de un voto, azul. ¡Cómo si no hubiera más colores, oiga! To be continued…

Hoy me inspira la resaca, otra vez; no la de ayer que no hay por qué, ni la de los famosos debates a dos. Me inspira la del lunes que viene, fecha que se caracterizará por el olvido temprano de la mayoría de las sandeces dichas y / o escuchadas por todos. La resaca de verdad.

Me gustaría entonces que pudiéramos contemplar los rostros de los protagonistas de estos últimos días, digo semanas, digo meses y puestos ya, años también, cuatro; los de los políticos sí, y también los de los supuestos periodistas, generadores de la opinión más vil y sesgada, en el mismo momento de conocerse el resultado final. Antes de que lo maquillen con ideas sin argumentos, dogmas de fe, como los que vienen soltando a diario, antes de que se les ocurra si quiera la primera sandez. ¿Se imaginan qué gozada contemplar esos caretos desencajados?

Pero pase lo que pase habrá excepciones; por ejemplo: uno de éstos que recientemente ha inaugurado blog, que afirma que el de azul, tras los debates que ganó por goleada según su sesgado entender, es “más líder de media España”. Aún a estas alturas del curso no sé cómo se ha de interpretar la afirmación: un político debería aspirar a serlo del todo y por el todo, no de una parte. ¿cómo se puede ganar sólo con media España? ¿Estaría anunciando una derrota? Gracias a dios no lo sabe él ni lo sabemos los demás, por más que algunos se empeñen en dar el partido, su partido, por ganado. Sigo leyendo el artículo y salgo de dudas: parece que la otra media es imbécil y no le va a votar. Lo entiendo todo, ahora: las dos españas, el negocio que no cesa. Éste no pierde nunca y no le va a cambiar la cara si no le cambia con ello el bolsillo. O gana o gana. Y así no se puede. Son casos únicos y haberlos, los hay.

Pero hay otros, bastantes, a los que sí les van a cambiar y mucho la jeta y el bolsillo. Porque no todos saben perder (no hablo hoy de ganadores y la prudencia obliga: no sé quien perderá). Son aquellos que han seguido los dictados fanáticos del pensamiento único e impuesto, desde Ferraz o cercanías, desde Génova y más arriba, y que quedarán por unas horas huérfanos. Son ese sinfín de periodistas que si de algo debieran presumir es de dibujar una realidad ficticia, ajena al sentir de su otra media España, esa que debe ser imbécil sí o sí. Son los de la paja en el ojo ajeno, siempre.

Son tan rojos o tan azules que dejaron de ser sí mismos; se han implicado de tal manera que el domingo por más que quieran permanecer como dando un paso atrás, también juegan: ganan o pierden.

Por eso, cuando pierdan los que pierdan, querría contemplar sus rostros, desencajados; justo antes de que se dieran cuenta de que en el fondo, y tan en el fondo, su papel periodístico era de mero observador, de simple narrador si cabe de la realidad política de, ahora sí, la España entera. Jugando a ser informadores disimularan pero sólo un poco.

Cabe la posibilidad, no la descarto: que todos ganen. Unos a votos, otros a escaños ¡así es esta democracia! Situación también divertida y que nos regalaría otro tipo de rostros aún más sorprendentes si cabe: los de las victorias que no valen para nada, más aún después de sembrar odios, y los de la derrotas que se maquillan con unos buenos aliados. En ambos supuestos ver como sacan pecho los aún no destetados (que seguirán chupando de la teta madre) me suele procurar momentos de bastante regocijo. No tanto como los que me provocarían la única posibilidad que descarto: que pierdan todos, de verdad (me asaltan recuerdos del día en que se les quedó cara de tontos, a todos, un trece de mayo. Entonces la sociedad no estaba preparada.).

Suposición final: que ganen unos mucho y otros lo pierdan todo por mayoría, absoluta. En ese caso apago la tele; el decaimiento de unos se equilibra con el peloteo desenfrenado de los otros.

lunes, 3 de marzo de 2008

nosotros, los culpables.

Esta noche he quedado. Iré a terapia, a eso de las diez, junto al mar. Ya sabéis porqué. Presumo que aumentará la audiencia, presumo que hay tantos fanáticos de uno y otro, entre la prensa mejor ni hablar, que está todo decidido de antemano. Presumo que quien tiene decidido el voto no lo va a cambiar. Presumo que para muchos es más la desgana por uno que la gana por el otro. Así va el país.

Uno, político, que no es muy listo (es político ya quedó dicho) y olvida que por ejemplo internet existe, además del bonobús, responde que su trabajo consiste en desanimar al ciudadano que no les vota. Su misión, como en las guerras, desanimar al soldado enemigo. Tristemente, si lo consiguen sería tan legítimo… en esta democracia de tan baja catadura…

Los otros entonces a gastar, perdón propagar, por partida doble: para que les voten y para que voten; presumen que con ello animan a los propios, los otros tocaron techo según propia confesión. Igual de triste e igual de lícito, en esta democracia de tan baja catadura… de tan y tan y tan… To be continued…

Como es mi moda la que yo sigo, propongo que cada palo aguante su vela. La iglesia de la pecadora por histórica excelencia curia vaticana, los partidos políticos y los sindicatos algunos –éstos también lo son, en ocasiones muchas: las grandes empresas y los actuales medios de in-comunicación: sin todos ellos viviríamos mucho mejor, nosotros.

Porque son la oligarquía económica, lo primero. Porque no queda mucha parcela de poder sin repartir: del noventa por ciento son dueños ellos. Porque no importa el cómo lo han conseguido sino lo que ello supone. Porque entre todos, cuanto más nos dan más nos quitan. Por que juegan con ilusiones ajenas y deseos propios. Porque se ocupan del débil sólo para aumentar sus pesadas arcas de oro. Porque juegan a su antojo con la ley. Porque saben que sin ellos no hay luz, ni pan, ni agua. Porque ponen, quitan y mandan. Porque no hay forma de justificar su egoísmo que tanto odio genera, y muerte. Porque carecen de conciencia.

Porque todos ellos son y serán personas, no entes abstractos, les aborrezco; porque saben muy bien qué somos: un medio para su fin, y nos maltratan. Porque no me creo nada de sus avariciosas bocas capaces de vender cualquier necesidad innecesaria, y almas por millones, siempre ajenas.

Porque descubrieron que pensamos y nos regalaron la ideología: porque conocen como nadie la miseria inherente al ser humano. Pero sobre todo, porque nosotros somos tantos que es imposible estar de acuerdo.
Y lo saben.

viernes, 29 de febrero de 2008

Soy el bueno de la película (siempre) aunque sea un mal tipo (nunca).


Me han preguntado hoy, con bastante interés por cierto, si era de Rajoy o de Zapatero. (Creo que es la primera vez que escribo ambos nombres, juntos. Pero es que la ocasión lo merece. Sigo). Partiendo de que no soy de nadie, si acaso de mi pequeña, no me molestó la forma de la pregunta porque la hacían niñas de ocho años. Lo voy a escribir con número que asusta más: 8 añitos.

Decían ellas que eran de Zapatero porque es el de los pobres y que el otro, el de las barbas, además de más feo, era de los ricos ¡Toma esa! Y yo ojiplático, joder. ¡Perplejo! Me contuve con un “yo de ninguno de los dos”. Y las pobres no entendían nada. ¡Qué mierda de…! Me contengo. To be continued…

Ayer, como otras muchas veces desde hace bien poco (vendo coche, ¿alguien lo quiere?) utilicé el metro. El que me llevó a la pregunta de arriba, por cierto. Allí o leo, algún libro, o escucho mi música; ni tertulias ni canciones puestas por otros. Pero lo que más me gusta es mirar, sin que me vean a poder ser (para no molestar, creo) a los demás; ... y me entran unas ganas de empezar a hablar con alguien..., siempre. Nunca entendí porqué somos todos tan anónimos. Siempre he pensado que podríamos decirnos miles, millones de cosas, compartirnos. Nunca supe porqué no sujetamos nunca una mirada ajena.

En ello pensaba. Siempre me fijo. Intento que nunca se me note. Siempre y nunca… así es el metro. Doy al “return” y continúo.

Pues hoy (digo ayer, pero quiero narrar a partir de aquí en presente para que estas palabras tengas sentido, siempre), además, y como otras tantas veces, he sido testigo de un gesto de esos preciosos que muchas veces pasan desapercibidos, como un pasé usted primero o siéntese amama (abuela) que le cedo mi lugar. ¡Es tan bonito!

Sería el rock, del suave. O que siempre me creo el bueno de la película: he pensado que a aquella del bello gesto, si fuera multimillonario (¡qué pasa, de esos los hay a patadas! ¿Por qué no yo uno más?), directamente le habría entregado cien euros. Vale, al final eran seiscientos, total el dinero me sobra, se supone. Porque sé que algo tan insignificante para mí hubiera sido alegrarle a ella el peor, casi, de sus días, de los de diario.

Al poco acabé repartiendo dinero a todo el mundo. Como imagináis. Imaginado.

Después, intentando volver a la tierra pero con ganas de seguir soñando, me pregunté: ¿y si fuera verdad? Me refería a lo del ser multimillonario. La única posibilidad: un euromillón de esos a los que no juego.

¿Lo haría? Me digo que seguro, que sin dudarlo.
Lo sostengo.
¿No os lo creéis? Lástima que no pueda demostrarlo.
(Salió hasta con rima de bueno que soy).

Siempre he pensado que si tuviera dinero lo bien-gastaría haciendo felices a los demás, empezando por los anónimos que me acompañan en el metro, por ejemplo. Nunca he entendido que quien gana mil al año no pueda conformarse con quinientos (me refiero a millones de los de antes, o de los de ahora ¡qué leches!): se acabaron, por ejemplo, los mileuristas (La palabra mileuristas no está en el Diccionario, pero en breve).

¿Vosotros qué haríais, siempre? ¿Ellos porqué no lo hacen, nunca?
Nunca, siempre..

Como leí por ahí, y me aplico el cuento, palabras, son solo palabras…

jueves, 28 de febrero de 2008

Hoy me mojo

Hablando en serio. Ideologías a parte. ¿ok?
(Da miedo usar ese “ok” - 0 killers, refiriéndose a la política, pero en fin).

Y hoy me mojo porque quiero (ya me he mojado, como jarrea en este norte nuestro, y vuestro).

Resulta que el debate acabó en empate técnico. Lo leí de una voz al viento (vocento). Resumo entonces que mejor se ahorren el siguiente. Los tertulianos (que también escriben), por ser específicamente específico, lo convertirán según convenga. Es decir, de nuevo, en empate.

Argumento: todas las encuestas (¡hasta en la COPE y TeleMadrid! Y aunque éstas desaparecieran tan rápidas) dieron por victorioso al rojo, como mínimo por un punto; máximo quince. Pero a eso, también, se le da vuelta y vuelta y asunto solucionado.

El próximo empate: porque habrán ganado ambos, esta vez con menos dudas, aún.

Yo estaré en terapia, junto al mar, seguro.

To be continued…

Y perdón hoy por esta brevedad de hoy. La política, la de profesionales y sus medios, afines, me atrae cada vez menos: cada día me molesta más que me tomen por estúpido, los estúpidos.

Y para otras cosas, más importantes, hoy no tengo tiempo. Lo siento.