sábado, 15 de marzo de 2008

La mediática política, ejercicio de hipocresía constante.

Hace mucho, allá por mis comienzos en este blog titulé un artículo de la siguiente manera: ¡Hipócrita! Transcurrido medio año (meses que han sido sin duda alguna trascendentalmente duros e inolvidables) y unas elecciones generales de por medio, puedo afirmar rotundamente que debía haber incluido entonces a unos cuantos tertulianos y pseudo-informantes tras el epíteto que dedicaba al Sr. Acebes. No quiero decir con ello que me arrepienta de aquellas palabras, al contrario insisto: es un hipócrita. Y añado: lo sabe y/pero vive de ello.

En pleno periodo post-resaca electoral y tal vez porque pasé en exceso de atender los desvanes de la campaña sin desgastarme en prestar demasiada atención, vuelvo a leer y releer diariamente. A unos y a otros. Hasta hago el masoquista ejercicio de escuchar tertulias y entrevistas, normalmente a través de las webs oficiales y por las noches, cuando menos ruido hay.

Entre los que han perdido las elecciones, e incluyo entre estos no sólo al partido político sino también a las empresas mediáticas que sin rubor les han apoyado y hasta atosigado, insisten con dos afirmaciones que como es costumbre manejan como dogmas de fe; quiero decir con ello que afirmar, en este mundo político, no es sinónimo de veracidad. Lo que sucede es que los acólitos, dejémoslo ahí, lo van a asumir y justificar sí o sí. Y los no acólitos, los profesionales que viven de ellos lo saben.

Es evidente que a la hora de interpretar los resultados electorales cara a la galería se sigue manifestando lo que se debe, aunque sea imposible entender las motivaciones que llevan a miles de personas a votar en un sentido y de que los sociólogos independientes jamás se mojen en estos asuntos.

La primera mediática afirmación de la que hablaba es la idea de que los populares han subido por el centro y los socialistas por el extremo, izquierdo. Sostienen que como no hay nada a su derecha sólo es posible haber crecido por el centro. Salvo que lo que haya aumentado sea la derecha, extrema, digo yo; visto el atosigamiento que ha sufrido don maricomplejín, ya me entienden, tampoco sería descartable una radicalización de la derecha, la guiada mediáticamente por quienes todos sabemos y que aún hoy piden echar más leña al fuego (y dejo que cada cual interprete esta última aseveración como guste).

Insistiendo en la idea argumentan que los rojos han recibido los votos de los más radicales, por ejemplo, de ERC. De ahí concluyen, realizando una pirueta inverosímil, que el futuro presidente tendrá que pagar peaje por unos votos que no son suyos. Basta ver los números para darse cuenta de que ERC ha perdido cinco veces más votos de los que ha subido el PSC, así que no sé qué pueden deberles a éstos, menos aún después de haber conseguido una estabilidad parlamentaria que para sí hubieran querido los 156 diputados populares del primer gobierno Aznarí, cuando se hablaba catalán en la intimidad, era elogiado por Arzallus u osaba tender puentes con el movimiento vasco de liberación. Todo tenía un porqué hasta que Pujol se volvió enano y tuvo que hablar en castellano.

La segunda mediática afirmación o idea es aún más atroz: que el contrario ha utilizado los medios públicos como propagandísticos. Atroz porque quienes así lo suponen critican al partido perdedor por no haber sabido disponer en el pasado del control de los medios y asegurárselo hasta este presente. ¡Qué ruindad¡

Pero he aquí que los ganadores, e incluyo entre éstos a las empresas mediáticas que también sin rubor les han apoyado, cuando han de justificar su fracaso en Madrid, por ejemplo, utilizan los mismos argumentos: que la derecha ha crecido por su extremo y que el uso partidista de los medios públicos madrileños es vergonzoso.

La victoria tampoco da razones. Ni las quita.

Visto todo lo cual espero y deseo haberme explicado lo suficiente para poder afirmar que la política, la partidista y la mediática, se ha convertido en un canto de sirenas y sirenos imposible, donde la verdad interesa menos que un ideario de autoconsumo. Así no es de extrañar que entre los vividores públicos de ambos grandes partidos abunden los hipócritas; el resto: o están tragándose tanta vileza en aras de lo que honradamente estiman que es el bien común, o son los imbéciles que hacen cierta la frase “cuando todo el mundo piensa igual es que nadie piensa mucho”.

Y por si tengo algo de razón, no desesperen, siempre quedará el consuelo del “y tú más”.

lunes, 10 de marzo de 2008

... lo bien que lo pasé, aunque perdí.

Aquellos a los que di mi voto han sacado un cero patatero. Así es que consideraré que formo, también, parte de los vencidos.

Vaya por delante.Aún así ayer me reí un rato.

Debería ser suficiente el resultado electoral para pasar la página de una legislatura marcada por el papel de la oposición más que el del propio gobierno. Éstos que ciegos o cegados no quieren ver más allá de sus narices y se siguen creyendo portadores de la verdad absoluta y de la única idea de España; los mismos que acto seguido continúan machaconamente diciendo que representan a medio país, o nación o patria.

Hay que recordarles a quien representan: lo más, al cuarenta por ciento… de los que han votado, que esa es otra; que “en frente” está el otro sesenta por cierto a veinte puntos de diferencia. No gastaré palabras en subrayar las lindezas que han dedicado a ese sesenta por ciento del electorado algunos famosos tertulianos, de esos de extrema derecha: se lo pueden imaginar o lo habrán oído ya. Indigno. Parece que tras los votos ajenos no hay personas, ni como usted, ni como yo.

Sigamos; pronto se olvidará pero en estas elecciones lo que estaba en juego era, precisamente, España. Porque ZP estaba acabando con la grandeza patria y era, es todavía hoy, el mayor desastre, el mayor embustero o el vendido a los terroristas nacionalistas, el bobo solemne, el que traiciona a las víctimas, todo ello siendo explícitamente benévolos. Desde los medios afines a la derecha ya aventuran la mayor de las catástrofes, sin esperar siquiera cien horas. El resultado electoral no lo ven, son como el conductor que circula en sentido contrario..., así difícil ejercer una autocrítica; más si quien debe ejercerla aspiraba a la victoria y se ha quedado muy lejos de ésta. Nada peor podría hacer el pp a sí mismo que ofrecernos cuatro años de lo mismo. Cabría pedirles un ejercicio de democracia y solicitarles, con educación, que acatasen el resultando electoral pero mucho me temo que no harán caso y seguirán con su erre que erre.

Les digo entonces que abran los ojos porque su españa no es España: porque siempre reniegan de quienes no piensan como ellos aunque éstos sean mayoría. La prueba la tuvieron en el 2001 con Mayor Oreja en el País Vasco y la han vuelto a tener ayer: cada vez que intentan imponer su grande y libre ideario político (crecidos por las reminiscencias de la mayoría absoluta del 2000, sin reconocer que desde áquella, cuando enseñaron su auténtica cara, no han vuelto a levantar cabeza) las misteriosas fuerzas vivas del país se aúnan en torno al enemigo de su españa, que no de España. El Frente Popular, a modo de insulto espetaban ayer desde la cope; da igual que sean amplia mayoría: el electorado está equivocado y ellos, cabeza mediática de la derecha, siempre tienen razón. Con análisis como ese no llegarán a la Moncloa; que sigan por ahí, en el enfrentamiento constante por no aceptar la palabra del pueblo, en su democracia constitucional.

Alguien debería explicarles, por ejemplo (es que ayer me reí un rato, como esperaba) que si los primeros resultados con poco porcentaje escrutado favorecen más a los rojos no es porque los votantes rojigualdas (o azules) madruguen más y sus votos estén en el fondo de la urna y por ello se cuenten después (argumento ayer repetido por el chiquito Los Santos, ese es su conocimiento de la democracia), porque los resultados, cuando llegan, es una vez contados y recontados los votos de la urna completa, no hay otra forma de firmar un acta de recuento. O por ejemplo, recordarles que el señor ministro tiene poca mano en la forma en que llegan los datos y se ofrecen al público: a la vez. Decían que Rubalcaba estaba haciendo trampas, primero. Luego que si hacía trampas las hacía mal porque su partido el pp, iba subiendo a lo largo de la noche y el psoe bajando; finalmente concluían que hacía trampas seguro pero que como además de embustero era tonto pues no sabía hacerlas bien. ¡Toma ideario y argumentario político!. Ven la culpa ajena donde no la hay y se retratan escasos conocedores del sistema electoral porque no creen en la democracia ni en los votos, salvo cuando ellos ganan.

Lo del chiquitín y que los del PP madrugaban más y que por ello sus votos se contaban después es cierto y recierto. Lo subrayo por si alguien lo duda. Es de risa; imitando: ¿sí? o ¿sí?

Hay quienes, continuando con los chistes que con tanto entusiasmo escuché ayer, están contentos por el resultado porque, dicen, le tocará al psoe afrontar esta crisis tan brutal que se avecina y eso será su desastre: habrá más paro, más inflación y los españoles (sobre todo los votantes rojos, insistían) lo pasarán peor. Eso es saber perder con masoquismo: me alegra la derrota porque así irán las cosas a peor. Es decir, los españoles son tontos y ciegos, no ven que pintan bastos y por eso no nos votan. Pero ya pintarán bastos, ya... Una vez más vuelve a ser cierto el dicho de que quien no se consuela es porque no quiere.

Y en política el consuelo vale de bien poco.

Para acabar haré una reseña sobre otro medio. Ayer, muerto de risa (otra vez de verdad), viendo a los contertulios de la televisión del grupo inter-economía, la gocé con algunos personajes; por ejemplo con Carlos Dávila que tenía el rostro tan desencajado que hasta pensé por su forma de hablar que había bebido. Hubo un momento mágico cuando a un contertulio (pena no recordar su nombre) se le ocurrió ejercer algo de autocrítica (¿qué es eso? Se estarán preguntando muchos por la derecha) y decir que, por ejemplo, la excusa de la utilización de los medios no era para tanto. Iba el pobre a empezar a recitar la lista de medios afines y no afines cuando sus propios compañeros de tertulia, voz en grito y al unísono, le quitaron las palabras de la boca una y otra vez: ¡pero si hablamos de Andalucía!, ¡pero si la cosa ha sido en Cataluña!, ¡pero es que hay que ver también los canales autonómicos y locales (los de millones de audiencia pensaba yo)! El pobrecito dice “pues anda que Telemadrid…” y el resto ¿Telemadrid, qué pasa con telemadrid? Al final no le dejaron, obviamente, enumerar: mundo, razón, abc, Vocento (el correo español), contra país y público, o cope, ondacero, punto radio contra la ser, y si acaso la tristilla rne.

Si algo existe hoy es una pluralidad en los medios que casi asusta, hasta el punto de que un perdedor no debería utilizarlos de excusa. En este caso, como llegó a afirmar el que parecía bebido –por su habla, la culpa era del PP por no dominarlos él, los medios. ¡Toma otra lección de democracia!

No hay más ciego que el que no quiere ver, ni más sordo que el que no quiere oir; no seré quien les compre ni gafas ni sonotones.

Otro argumento que me pareció de lo más irrisorio, de entre los perdedores, aquellos que seguían buscando el mal de la victoria en vez del de la derrota. "¿A ver con quién pactan ahora si el grupo mixto ha quedado reducido a la nada y está formado por un batiburrillo ideológico imposible? ¡Lo tienen jodido!" No sé mucho de política pero entiendo que se está mejor a siete votos de la mayoría absoluta que a doce, conclusión: ahora lo tienen mucho más fácil que antes. No sólo eso sino que el psoe, con este resultado, ha ganado mayor autonomía a la hora de conseguir esos apoyos. Por dos motivos (y sin darles, por seguros los dos del bng en cuyo caso bastarían con sumar cinco pírricos escaños más): el primero que necesita mucho menos votos, tal es así que bastarían por ejemplo con los 6 del pnv y el de nafarroa bai –que son lo mismo; o sólo los de Ciu; y segundo porque aunque no consiguieran más que esos apoyos y ninguno de los del grupo mixto también es evidente que el pp hoy por hoy, no puede contar con esos votos ni volviendo a parlar catalán en la intimidad. Y esto último es culpa exclusiva de los populares.

En resumen: España ha validado la opción de Zapatero y su gestión. Mal que le pese a la derecha y nos pese, por motivos distintos, a otros.

Espero paciente ver qué rumbo toma ahora el reelegido presidente.

viernes, 7 de marzo de 2008

Debo escribir los versos más tristes esta noche.

Tristes por el asesinato vil que nos ha desgarrado el alma, a todos.
Tristes por la familia destrozada.
Tristes por una sociedad que cada vez menos perdona, pero aún.
Tristes por la vergüenza de que utilicen mi nombre quienes no son mis hermanos ni saben escucharme.
Tristes por los huérfanos de hoy.
Tristes por la sangre inocente.
Tristes por el olvido que llegará pronto, a todos.
Tristes por los imbéciles que seguirán los pasos de la sinrazón y sinsentido, sin cerebro.
Tristes por tener que gritar: “¡Qué hijos de puta sois!”.
Tristes por las lágrimas de hoy por una vida.
Tristes por los que seguirán buscando réditos a costa de la sangre ajena derramada.
Tristes por las oportunidades perdidas.
Tristes por los que hoy otorgan callando y que sólo alzan el puño cuando caminan en manada.
Tristes por la ignorancia que nos inunda, a todos.
Tristes por los políticos que no lo son y por los periodistas que ni lo parecen.
Tristes por los que no quieren ver ni saber nada, todos.
Tristes por la violencia que en su expresión máxima, nunca compensa.
Tristes por una viuda, más.
Tristes por esta tierra mía en la que habitan los mayores ciegos de ignorancia.
Tristes por las veces que me digo “no entiendo nada”.

Sin Isaías, el de hoy ha sido un día triste sí, pero para no olvidar.

jueves, 6 de marzo de 2008

Jetas (y resacas).

Algunos anuncian inhabilitaciones para aquellos que cedan la palabra al pueblo ¡en democracia!, aunque ésta no tenga ningún carácter vinculante ¿¡en democracia!? Otros, que deben ser muy amigos de “la eta”, tanto es así que saben lo que quieren (ya no sé si los de la eta o ellos mismos), afirman con rotundidad que votar rojo es votar lo que ellos –los de la eta, desean. Asusta por partida doble que sean tan amigos, o dependientes, unos de otros y que utilicen un argumento tan zafio en búsqueda de un voto, azul. ¡Cómo si no hubiera más colores, oiga! To be continued…

Hoy me inspira la resaca, otra vez; no la de ayer que no hay por qué, ni la de los famosos debates a dos. Me inspira la del lunes que viene, fecha que se caracterizará por el olvido temprano de la mayoría de las sandeces dichas y / o escuchadas por todos. La resaca de verdad.

Me gustaría entonces que pudiéramos contemplar los rostros de los protagonistas de estos últimos días, digo semanas, digo meses y puestos ya, años también, cuatro; los de los políticos sí, y también los de los supuestos periodistas, generadores de la opinión más vil y sesgada, en el mismo momento de conocerse el resultado final. Antes de que lo maquillen con ideas sin argumentos, dogmas de fe, como los que vienen soltando a diario, antes de que se les ocurra si quiera la primera sandez. ¿Se imaginan qué gozada contemplar esos caretos desencajados?

Pero pase lo que pase habrá excepciones; por ejemplo: uno de éstos que recientemente ha inaugurado blog, que afirma que el de azul, tras los debates que ganó por goleada según su sesgado entender, es “más líder de media España”. Aún a estas alturas del curso no sé cómo se ha de interpretar la afirmación: un político debería aspirar a serlo del todo y por el todo, no de una parte. ¿cómo se puede ganar sólo con media España? ¿Estaría anunciando una derrota? Gracias a dios no lo sabe él ni lo sabemos los demás, por más que algunos se empeñen en dar el partido, su partido, por ganado. Sigo leyendo el artículo y salgo de dudas: parece que la otra media es imbécil y no le va a votar. Lo entiendo todo, ahora: las dos españas, el negocio que no cesa. Éste no pierde nunca y no le va a cambiar la cara si no le cambia con ello el bolsillo. O gana o gana. Y así no se puede. Son casos únicos y haberlos, los hay.

Pero hay otros, bastantes, a los que sí les van a cambiar y mucho la jeta y el bolsillo. Porque no todos saben perder (no hablo hoy de ganadores y la prudencia obliga: no sé quien perderá). Son aquellos que han seguido los dictados fanáticos del pensamiento único e impuesto, desde Ferraz o cercanías, desde Génova y más arriba, y que quedarán por unas horas huérfanos. Son ese sinfín de periodistas que si de algo debieran presumir es de dibujar una realidad ficticia, ajena al sentir de su otra media España, esa que debe ser imbécil sí o sí. Son los de la paja en el ojo ajeno, siempre.

Son tan rojos o tan azules que dejaron de ser sí mismos; se han implicado de tal manera que el domingo por más que quieran permanecer como dando un paso atrás, también juegan: ganan o pierden.

Por eso, cuando pierdan los que pierdan, querría contemplar sus rostros, desencajados; justo antes de que se dieran cuenta de que en el fondo, y tan en el fondo, su papel periodístico era de mero observador, de simple narrador si cabe de la realidad política de, ahora sí, la España entera. Jugando a ser informadores disimularan pero sólo un poco.

Cabe la posibilidad, no la descarto: que todos ganen. Unos a votos, otros a escaños ¡así es esta democracia! Situación también divertida y que nos regalaría otro tipo de rostros aún más sorprendentes si cabe: los de las victorias que no valen para nada, más aún después de sembrar odios, y los de la derrotas que se maquillan con unos buenos aliados. En ambos supuestos ver como sacan pecho los aún no destetados (que seguirán chupando de la teta madre) me suele procurar momentos de bastante regocijo. No tanto como los que me provocarían la única posibilidad que descarto: que pierdan todos, de verdad (me asaltan recuerdos del día en que se les quedó cara de tontos, a todos, un trece de mayo. Entonces la sociedad no estaba preparada.).

Suposición final: que ganen unos mucho y otros lo pierdan todo por mayoría, absoluta. En ese caso apago la tele; el decaimiento de unos se equilibra con el peloteo desenfrenado de los otros.

lunes, 3 de marzo de 2008

nosotros, los culpables.

Esta noche he quedado. Iré a terapia, a eso de las diez, junto al mar. Ya sabéis porqué. Presumo que aumentará la audiencia, presumo que hay tantos fanáticos de uno y otro, entre la prensa mejor ni hablar, que está todo decidido de antemano. Presumo que quien tiene decidido el voto no lo va a cambiar. Presumo que para muchos es más la desgana por uno que la gana por el otro. Así va el país.

Uno, político, que no es muy listo (es político ya quedó dicho) y olvida que por ejemplo internet existe, además del bonobús, responde que su trabajo consiste en desanimar al ciudadano que no les vota. Su misión, como en las guerras, desanimar al soldado enemigo. Tristemente, si lo consiguen sería tan legítimo… en esta democracia de tan baja catadura…

Los otros entonces a gastar, perdón propagar, por partida doble: para que les voten y para que voten; presumen que con ello animan a los propios, los otros tocaron techo según propia confesión. Igual de triste e igual de lícito, en esta democracia de tan baja catadura… de tan y tan y tan… To be continued…

Como es mi moda la que yo sigo, propongo que cada palo aguante su vela. La iglesia de la pecadora por histórica excelencia curia vaticana, los partidos políticos y los sindicatos algunos –éstos también lo son, en ocasiones muchas: las grandes empresas y los actuales medios de in-comunicación: sin todos ellos viviríamos mucho mejor, nosotros.

Porque son la oligarquía económica, lo primero. Porque no queda mucha parcela de poder sin repartir: del noventa por ciento son dueños ellos. Porque no importa el cómo lo han conseguido sino lo que ello supone. Porque entre todos, cuanto más nos dan más nos quitan. Por que juegan con ilusiones ajenas y deseos propios. Porque se ocupan del débil sólo para aumentar sus pesadas arcas de oro. Porque juegan a su antojo con la ley. Porque saben que sin ellos no hay luz, ni pan, ni agua. Porque ponen, quitan y mandan. Porque no hay forma de justificar su egoísmo que tanto odio genera, y muerte. Porque carecen de conciencia.

Porque todos ellos son y serán personas, no entes abstractos, les aborrezco; porque saben muy bien qué somos: un medio para su fin, y nos maltratan. Porque no me creo nada de sus avariciosas bocas capaces de vender cualquier necesidad innecesaria, y almas por millones, siempre ajenas.

Porque descubrieron que pensamos y nos regalaron la ideología: porque conocen como nadie la miseria inherente al ser humano. Pero sobre todo, porque nosotros somos tantos que es imposible estar de acuerdo.
Y lo saben.